sábado, 25 de abril de 2009

Capítulo TRES (El Mago de Oz 3)

SeGuNdA tEmPoRaDa
Escena TRES (El mago de Oz 3)
La bruja mala de Occidente, cuyo nombre ya no puede ser pronunciado, entró a revisar su correo pues esperaba recibir actualizaciones en hechizos y pócimas. Al ver que su hermana del sur no le había escrito se metió al Facebook para ver los chismes más calientitos de sus cuatachos Maléfica, Úrsula, y otros villanos. Se enteró prontamente que la Reyna de corazones agregó como amigo al gato risón, y que éste a su vez había agregado al sombrerero loco y éste último mandó a todos sus contactos invitación para asistir a su fiesta de no cumpleaños.

En otros asuntos, leyó que Blanca Nieves ya no estaba listeada como “single”, sino que estaba “in a relationship” con un príncipe y que había tagueado a sus 7 roomies enanos en las fotos de su sepultura de cristal.

Ella seguía muy entretenida viendo las noticias de sus contactos del face cuando de la nada aparece la notificación de que su hermana, la malvada bruja del sur, había perecido…

Enfureció garrafalmente, y no tanto por la pérdida de su pariente, sino porque ella siempre quiso tener esos zapatos rojos que llevaba su hermana, y que ahora los llevaba una campesina centroamericana.

Inmediatamente agarró su escoba y se lanzó a volar en busca de aquella infame criatura capitalina para despojarla de sus zapatillas Valentino, aún cuando tuviera que asesinarla en el intento.

Casi a 1000 Km al noreste de ahí, Richi, Marky y Karlonches seguían sacudiendo sus sensuales cuerpos por Boulevard Constitución al ritmo de los más recientes hitazos poperos.

Justo pasaban por una edificación grande y abandonada, cuando los interrumpe un extraño sonido y deciden parar. Se trataba del sonido metálico de un viejo pedazo de hojalata con forma de ser humano.

-¡Miren!, parece un hombre de verdad- gritó la leona cobarde. Y en eso, otro sonido metálico que procede de ese bulto se acompaña ahora de una voz. –¡Ayúdenme, estoy sin poderme mover. Usad el aceite en mi para poder echarme a andar!-.

Inmediatamente Karlonches se aplicó a aceitar al hombre de hojalata, quien por arte de magia, comenzó a mover una a una las articulaciones de su cuerpo. –Muchas gracias, maja- expresó con una gran sonrisa en su cara el hombre de hojalata. –Me llamo Marco Ibarra, escuché rumores de unos provincianos que vienen de muy lejos en busca del mago de Oz, supongo han de ser ustedes-

-Exacto. ¿Cómo es que te enteraste?- preguntó Dorothy.

-Ah, pues, ya ves como es éste ambiente, uno se entera de todo aunque no pueda moverse del mismo lugar… pregúntenle a Dan Alanís. Lo que si les puedo decir, es que el camino puede resultarles un poco mas complicado, quizá necesiten de otro acompañante más en su viaje. Yo también quisiera pedirle algo al dichoso mago… un CORAZÓN!!!. Como se habrán dado cuenta, mi pecho está vació, y nada anhelo más que tener corazón para poder sentir.-

Dicho esto, Dorothy, Toto y la leona cobarde se alegraron más, pues habría uno mas en la caravana a Ciudad Esmeralda, y lo que es más, habría mas voces para seguir bailoteando y cantando canciones por el camino.

Cuando estaban por reanudar su andar, de lo alto de la edificación que se encontraba junto a ellos, se escuchó una voz agria y seca:

-¿A dónde creen que van con esas zapatillas?. ¡Devúelvanmelas, son mías!-

-Te equivocas bruja asquerosa de m…, éstas zapatillas me las dio la bruja buena del norte, y nada de lo que tu hagas podrá hacer que yo te las entregue and shit.- Le respondió muy enojada la capitalina visitante. –Si quieres tenerlas, tendrás que quitármelas-

Dicho esto, la occidental se lanzó encima de la pequeña Dorothy intentando arrebatarle con sus asquerosas garras los carmines que ahora llevaba en sus interlomenses pies.

-Neverela!- rugieron Toto, el hombre de hojalata y la leona. –Antes que le pongas una mano encima a la Dorothy, nosotros te ponemos una madrina bien dada.-

-jajajajaja y más ja. -Nada de lo que ustedes puedan hacerme me hace daño, lo que es más, no solo me quedaré con las zapatillas, sino que además me los voy a chupar a todos!.-

Pero la bruja no contaba con la astucia del espantapájaros, quien hizo su aparición triunfal con un T-Fal en mano, dándole con éste en la cabeza a la tipa harapienta de occidente y dejándola inconsciente en el piso. La verdad es que no es la primera vez que ella termina inconsciente en el piso, pero es la primera vez que el motivo no es una tremenda borrachera, lo mismo que su paisana Denisse de Belanova.

-Gracias- gritaron todos al nuevo héroe. –No se que habríamos echo sin tu ayuda- agregó Dorotea.

-De nada, me encanta poder ayudar. Me llamo Gualy Mu, pero mis amigos me llaman espantapájaros.-

-Hey, yo te conozco, claroooo- le dijo el hombre de hojalata al espantapájaros. –Nos tenemos en el facebook and stuff. Deberías de acompañarnos a Ciudad Esmeralda, cada uno de nosotros iremos con el mago de Oz a pedirle algo. ¿Qué dices?-

-Excelente, ahora que lo mencionas, me encantaría tener INTELIGENCIA. A veces siento que hasta las pájaras son más astutas que yo. Vamos pues, sigamos el camino amarillo, el palacio del mago no queda muy lejos de aquí-
Nuevamente tomados de la mano, y entonando canciones divertidas, los 5 amigos se disponen a partir en rumbo de la búsqueda de su felicidad. Mientras se alejan, el hombre de hojalata voltea para ver por última vez a aquella criatura que dejó atrás en el camino, pues esperaba no volvérsela a topar jamacienta.

Capítulo DOS (El Mago de Oz 2)

SeGuNdA tEmPoRaDa

El Mago de Oz 2

La Ciudad Esmeralda y el mago que vive en ella, son la esperanza de Dorothy y Toto para regresar a la capital mexicana, y es el motivo por el cual su andar es rápido a través del camino amarillo.

(Ciudad Esmeralda, Oz... vista nocturna desde el Palacio de Hierro)

Aman el aire de Oz que ahora respiran, aún y cuando no está tan denso como el de su natal De Efe. Por su camino atraviesan verdes praderas con riachuelos y alfombras de flores multicolores. Toto comienza a sentirse un poco cansado y Dorothy un poco sedienta. Deciden tomar un descanso breve y beber un poco de agua de aquel estanque de agua cristalina, cuando de repente, un rugido los estremece y los hace ponerse muy alertas.

-¿Qué fue eso?- rugió Toto Aldana.

–Nada, supongo- afirmó muy poco convencido Dorothy Alchalel.

-Deberíamos echar un vistazo- dijo Toto un poco menos convencido que la aseveración de Dorothy.

Se internaron en la maleza junto a la vereda y para su sorpresa encontraron bebiendo junto al estanque de donde ellos habían bebido un poco antes, a una criatura grande y con melena castaña.

-Es un león- gruñó temeroso el desconfiado Toto.

-Ni al caso Toty, es una leona and such- le contestó su rubia amiga defeña. –Vamos a acercarnos y a preguntarle cómo se llega a Ciudad Esmeralda, pues hemos caminado por horas a lo largo de éste camino y no se ve finta de que vayamos a llegar pronto. Quizá hasta traiga coche y nos dé un aventón. Ándale Toto, no seas jotillo, vamos!-

Alchalel y Aldana se acercaron sigilosamente a la leona, pero ésta estaba de espaldas y distraída, así que no se percató de la cercanía de los turistas.

-Hola!, ¿cómo te llamas?- preguntó Dorothy dulcemente, pero la leona, quien no estaba preparada para la aparición de nadie en ese momento, pegó tremendo rugido y brincó mas alto que Tigger, quien pertenece a otro relato.

-¿Qu-qu-qu-quiénes son ustedes?, ¿qué hacen aquí?- tartamudeó la pobre leona.

-Ayyy, relájate nena, somos Dorothy y Toto- respondió el can tratando de calmarla. –Venimos de un lugar muy lejano y estamos perdidos, necesitamos llegar a Ciudad Esmeralda-. La Leona seguí perpleja, asustada, acobardada y sin poder reaccionar, aún estaba pálida por el repentino salto que se vio forzada a pegar.

-Mira, es que la bruja Dan nos dijo que el Mago de Oz es muy sabio y poderoso y que si le pedimos que nos ayude a regresar a De Efe, él nos ayudará con mucho gusto, porque él lo resuelve todo.-

-¿T-t-t-t-todo?, ¿en serio?- preguntó e hizo una pausa pensando momentáneamente en lo que le acababan de decir los forasteros. –Yo también quiero ir a Ciudad Esmeralda entonces, quiero ver a ese mago y quiero que me conceda un deseo… quiero tener CORAJE, porque soy la leona mas cobarde que haya pisado esta tierra y no me atrevo a muchas cosas. Se supone que todos los animales del reino deberían de temerme, pero más bien yo les temo a ellos. Hace tiempo me fui a Barcelona a tratar de rehacer mi vida, pero veo que no me ha salido del todo, así que regresé a mi natal Oz de vacaciones, pero me encantaría volver y que todos los barceloneses me teman al verme regresar.-

-¡Genial!, acompáñanos tipo y así- exclamó jubilosamente Dorothy. –Esperemos que traigas coche o que conozcas un camino mas rápido para llegar al palacio… ¿cómo te llamas, a todo esto?-

-Me llamo Karla Salinas, pero todos me dicen la leona cobarde. Y no, no traigo coche ni hay ninguna manera de llegar al palacio que no sea siguiendo éste camino amarillo.-

Habiendo acordado ser compañía uno del otro hasta llegar a Ciudad esmeralda, se tomaron de la mano los tres y partieron alegremente brincando y cantando por la vereda “If you seek Amy”, “Poker face”, “Love today” y otras rolitas pegajosas.

viernes, 17 de abril de 2009

Capítulo UNO (El mago de Oz 1)

SeGuNdA TeMpOrAdA

Al fin, la ya esperada segunda temporada ha llegado, con nuevos personajes y todo. Como era prometido en el mismísimo mes del niño.

Capítulo UNO (El mago de Oz 1)

Dorothy y Toto son grandes amigos desde hace años. En su tierra son mejor conocidos como Ricardo Alchalel y Marcos Aldana, respectivamente, pero a mí me resultan extraños esos nombres.

Dorothy creció en el fértil campo y en las verdes praderas de la capital mexicana. En las mañanas respira por la ventana de su alcoba el fresco aire de su tierra casi gobernada por López Obrador. Mas tarde, si tiene tiempo, corre alegremente por su granja de Interlomas mientras sale el sol tipo y así.

Sus tíos Charly Ramírez y Jerry Lomelí están preocupados, pues han notado en Dorothy un extraño comportamiento, y están seguros de que no es normal que se la pase platicando con su mascota Toto o con sus espejos a los que llama Facebook y Messenger. Quieren llevarla a la gran ciudad, Nueva York, para que sea vista por algunos especialistas en homosexualidá y otras monerías. Han leído en éste mismo blog que solamente allá se curan los males que resultan intratables en el tercer mundo pésimo y decadente.

Toto siempre ha querido salir de los impíos campos del valle de México, pero no ha encontrado excusa ni valor para aventurarse a conocer las misteriosas tierras norestenses de su propia patria.

Dorothy, quien mantuvo una relación de varios años con Pinocho (hasta antes de que se volviera un “niño” de verdad), ha recordado los poderes del hada de la estrella que mas brilla. Por tratar de hacerle un favor a su fiel amigo, y ayudarlo a hacer su sueño realidad, ésta noche Dorothy se ha preparado con hartos vodkas para interceptar el primer destello de la estrella y pedirle un deseo, que los mande en un viaje all inclusive a la Ciudad de las Montañas. Bebe y bebe sus vodka tonics aguardando a que haga su aparición el astro, y cuando al fin esto sucede, eleva su femenina voz diciendo: Estrellita, estrellita… dime ¿quién es de éste reino la más bonita?

Una vez mas, las rubias ebrias y tontas lo arruinaron todo… se equivocó de línea. Por tal motivo, en la mañana Toto casi muerde rabioso a Dorothy, mientras ésta perseguía a su gallinita de 18 años que conoció en la granja llamada Made.

Triste y casi sin consuelo, Toto entra en la cabaña siendo perseguido por Dorothy, mientras sus tíos habían salido a la ciudad de los rascacielos en busca de ayuda para su perdida sobrina. Justo en la sala de la choza campirana, sostienen una intensa discusión por lo ocurrido la noche anterior, cuando de la nada un extraño ruido comienza a sonar a lo lejos.

Las puertas comienzan a azotarse con las fuertes ráfagas de viento que se cuelan por todos lados. Pensarían que se trata del lobo feroz intentando tirar la cabaña, pero hace varios años que Dorothy y Toto dejaron de ser unos cochinitos para convertirse en unas esculturales criaturas. El estridor se aproxima, las puertas se azotan más fuerte, y una inmensa y densa nube de polvo comienza a infiltrarse por las tejas del techo. Con la poca visibilidad y el intenso rugir de la madera de la casa entera que se encuentra siendo golpeada por un tornado, se echan al piso y se abrazan fuertemente, rezando en voz alta para tratar de enmudecer, sin éxito, al sistema de alarma de la humilde, pero cálida vivienda.

¡CRASH! De pronto un fuerte golpe termina con la agitación espiral que revolvía los estómagos vacíos de alimento pero llenos de licor de ambos campesinos. Extrañados, sin saber que ha ocurrido, se asoman por la ventana para tratar de entender lo que ha pasado.

¡Vaya sorpresa!. Un paisaje completamente distinto: Palmeras y mas palmeras por todos lados, grandes y poderosas montañas en todo el horizonte, viento cálido y húmedo, y allá a lo lejos, las luces de una gran ciudad, con columnas de hierro y una gran faro anaranjado con un láser verde que ilumina toda aquella urbe. Wow, pareciera que es la tierra que Toto siempre ha soñado conocer, así que olvidando el enojo con Dorothy, sale de la choza para echar un vistazo.



Por salir corriendo a deleitarse con el delicioso viento tropical, no se ha percatado de un obstáculo en la entrada de la casa y tropieza con él. Descubre posteriormente que el obstáculo es mas bien un par de zapatos Valentino, de esos que le encantan a la tía de Dorothy (Charly) y lo que es más, esos zapatos son calzados por alguien que ahora se encuentra sin vida bajo la recién “aparcada” casa Interlomense.

Mientras recupera el aliento y la campesina de su amiga sale del jacal en el que viajó hasta tierras norteñas, unas cuantas risillas se comienzan a escuchar entre los matorrales. Sin saber aún de que se trata, los amigos se abrazan para tratar de mitigar el miedo. Ponen un poco mas de atención y descubren que esas vocecillas hablan el mismo idioma que ellos y que se preguntan entre sí, quienes son los recién llegados.

Pero antes de intentar establecer cualquier diálogo con las criaturas, prefieren subirse en la primer suburban que pasa por el lugar e irse de ahí, después de todo, no les interesa conocer a los dueños de esas vocecillas tras los matorrales, ni que fuera en Envy.

Pero como el curso de la historia ya estaba escrito desde hace aproximadamente 100 años, así que la bruja blanca del norte hace aparición en su camino y los baja del taxi, tratando de reencursar la trama.

-¿Están locos?- les gritó con su típico acento norteño. –Ustedes debieron presentarse con los mozos del aeropuerto Mariano Escobedo, quienes estaban muy contentos y agradecidos con ustedes por haber aplastado a morir a la bruja del sur-. Todos saben que la bruja del sur tiene nombre propio, pero es INPRONUNCIABLE.

Dorothy y Toto se quedaron ahora si que speechless, permitiendo que la bruja neoleonesa, que se hacía llamar Dan Alanís, les explicara con lujo de detalle el origen de la tierra que ahora pisaban. Pero al no encontrar lógica en las palabras de la exalcohólica bruja, la interrumpen preguntándole por la manera de llegar de vuelta a su casa.

-Ash, ¡tan a destiempo¡- gritó la bruja buena, -usad éstas zapatillas rojas de Valentino que le he quitado a la malvada bruja del Sur e id en busca del mago de Oz, él sabrá ayudarlos a regresar al De Efe y todo eso-.


-¿Ppppeeeerooo cóooommoooo???- preguntó Toto.

-Es muy fácil. Léanse ésta guía roji, no hay pierde-, respondió Dan nuevamente con un amigable tono de voz. – Sigan éste camino amarillo que los Ozeños han llamado Avenida Miguel Alemán y Boulevard Constitución, hasta que lleguen a la ciudad Esmeralda-. La bruja hizo una breve pausa, como recordando las muchas cosas emocionantes que ahí han pasado, están pasando y pasarán. –Encontrarán ahí un palacio de acero con muchas torres de metal, ahí yace el gran mago de Oz y a él le preguntarán lo que quieran-.

Dorothy y Toto, quienes se encontraban aún entre crudos y ebrios, no habían terminado de metabolizar ni el alcohol previamente ingerido, ni la información dada por Dan, pero comoquiera necesitaban ir al baño, así k agarraron las zapatillas, sus guacales y se dispusieron a marchar cual Marías, con singular alegría, por la ictérica vereda polvienta de la Sultana del Norte, Oz.

-Váyanse con cuidado… y si por alguna razón se topan en su camino con la bruja de Occidente (cuyo nombre tampoco puede ser ya pronunciado), no le hagan caso, no los podrá dañar mientras porten las zapatillas rojas de marca and stuff- les gritó la bruja buena mientras se alejaban, pasando justo frente a la nave industrial donde trabaja la gran Nubia, otra bruja buena que no participa en ésta historia, sino en muchas otras.

¿Encontrarán los turistas provincianos la Ciudad Esmeralda y al mago de Oz?. ¿La bruja de occidente los encontrará a ellos primero y se los querrá chupar?. ¿Habrá en el HEB suficiente Vodka para saciar sus sedientas gargantas?. ¿Abrirá sus puertas La casa de Lola para recrear a los cansados forasteros?

Éstas y muchas otras preguntas serán respondidas en los próximos capítulos de MI SEGUNDA TEMPORADA…

viernes, 3 de abril de 2009

Receta para la vida

Hola, no diré mi nombre por motivos de seguridad... Tengo 27 años y últimamente me había sentido muy agobiado por la vida. Sentía que la vida era muy pesada, que todo era muy difícil, que nada tenía sentido...

Fué entonces cuando me armé de valor y decidí que iría con Doctorcito Corazón a platicarle mis pesares, y fué él quien me comprendió y me curó. No podía creer que con una receta tan sencilla mi vida cambiara tan importantemente. Hoy me siento mejor, hoy me siento nuevo y diferente. Todo lo que necesitaba era seguir al pie de la letra los consejos del Doc.

Yo recomiendo ampliamente la terapia con él, así como tambien respaldo la receta que me ha otorgado y se las comparto con uds... saludos!!!


1.- Cotorreo juvenil (actitud de soltero sin compromiso)
Cuanta dosis sea necesaria para saciar el hambre y sed de prójimo

2.- Peda con amigos
Una o dos veces por semana. No exceder la dosis recomendada. No mezclar con algún remanente de momento depresivo

3.- Socialité
Tomarla con medida. Como no es propiamente un medicamento, sino una droga, ésta produce tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia. (Es muy buena si no te excedes)

4.- Chicos sensuales y tropicales
Uno por noche una o dos veces por semana al menos. No contienen propiedades antioxidantes, así que mientras se consuman debe usted de mantener una dieta balanceada.

5.- Viajes de placer
Tomar uno cada vez que sea posible. El resto de la receta podrá seguir llevándose a cabo simultaneamente comoquiera.

6.- Cita en dos semanas
Acudir para revaloración de la evolución del padecimiento. Se harán reajuste de dosis y se añadirán o retirarán de la receta algunas cosas según sea necesario.

Doctorcito Corazón

miércoles, 1 de abril de 2009

Últimas 2 escenas (The end)

Escena 12


El sueño de Marco es tranquilo y profundo. Recuerda mientras duerme que en el último día del congreso, justo antes de la clausura, un hombre de unos 50 años, alto, cano y de ojos azules se le había acercado para preguntarle que si conocía el Texas Children's Hospital y su unidad de neonatología; viendo el interés del regio, el estadounidense le dio su tarjeta de presentación para que se contactara con él. Existía la posibilidad de que durante su último año de especialidad tomara una rotación de un mes en el extranjero. Hacía no mucho, ese mes de rotación lo había planeado para tomarlo en el Centro Médico de Occidente, para pasar un mes de feliz convivencia con su entonces novio e ir preparando terreno para dentro de no mucho dejar todo en Monterrey y mudarse a Guadalajara. Pero el destino del regio no era ese, quizá Jorge y Lily, sus amigos de toda la vida, necesiten tenerlo de huésped en Houston.

Suena el teléfono, ésta vez no era Sonia, es Saúl. Indignado por el mensaje recibido durante la madrugada, decidió llamarle para preguntar por el motivo de tal atrevimiento. El regio suponía por muchas razones que el tapatío andaba también de fiesta; pero no tenía caso explicarle el por que de su suposición, después de todo, no le interesaba a Saúl entenderlo ni a Marco explicarlo. No hay motivos para prolongar la charla más vacía que han sostenido desde la noche en que se conocieron, solo resta decir adiós.


Ese domingo 8 de Febrero del 2009 a las 12:47 terminan la llamada despidiéndose por última vez; a diferencia de la primera vez que lo hicieron, ésta vez Saúl no derrama ninguna lágrima. Tres minutos mas tarde Mr Lomelí y María Ramos ordenan dos gorditas de chicharrón en salsa verde, una de barbacoa, una de mole y 5 tacos en tortilla de maíz de guisos surtidos cada uno, acompañándolo todo con una coca light bien fría. A las 14:09 Saúl deja a María en su casa y maneja rumbo a la suya; pasando a unos cuantos metros de donde yace su exnovio, piensa en los muchos sueños que tiene por alcanzar y lo mucho que le costará hacerlos realidad. Su mente y su corazón están tan llenos de esos pensamientos, por lo que es imposible que entre algo más. Sus fuerzas están tan concentradas en ello, que seguramente muy pronto conseguirá su objetivo y será nuevamente otro habitante más de Nueva York, la verdadera capital del mundo.


Estaciona su coche, sube las escaleras hasta su departamento ubicado en Prados Providencia. Se sirve agua en la cocina donde Marco solía cocinar cada vez que llegaba a visitarlo, y en donde preparaba bebidas para todos sus invitados cuando había reunión. Con el vaso en la mano llega a su recámara a las 14:36 y contempla por la única ventana de ahí, una Guadalajara fría y seca; una Guadalajara llena de gente que no sabe hacer bien su trabajo o es despedida si lo hace bien; una Guadalajara llena de gente que cree en Dios a pesar de que Él solo es fruto de un intento la iglesia para manipular a las masas a su antojo; una Guadalajara donde impera el desorden, la falta de iniciativa, la carencia de creatividad; una Guadalajara que resultaba un molde demasiado pequeño para semejante titán, tal como se lo habían dicho varias brujas y las barajas del tarot; una Guadalajara cuyo perene aroma a tierra mojada resulta un perfecto repelente contra buenas intenciones para cualquiera que lo inhale. Contempla la atmósfera podrida de la ciudad que lo vio nacer y que se lo dio todo, excepto la felicidad.


Asqueado por todo ello, decide mejor cerrar la cortina, para hacerle un último favor a sus paisanos y a los turistas al no permitir que el frío que proviene desde lo mas profundo de su ser, contamine la ciudad más mediocre del hemisferio norte, y quizá de todo el globo terráqueo. Se recuesta a las 14:39 y enciende el televisor solo para descubrir en las noticias que no solo su ciudad es pésima, sino también el resto del planeta, exceptuando Nueva York, porque ahí los pilotos tienen habilidades fantásticas que les permiten aterrizar aviones sobre el río Hudson, donde reside la casa de bolsa más importante del mundo, donde las princesas de los cuentos de hadas y sus respectivos príncipes cobran vida al salir de una alcantarilla de Big Apple, donde los animales del zoológico se escapan en busca de su natal Madagascar, donde una araña radioactiva puede picar a un adolescente e inyectarle su veneno y convertirlo en un superhéroe, donde 4 tortugas adolescentes mutaron y se hicieron ninjas, donde la máxima guardiana de la moda aún es la editora de la revista más importante en su género sobre la faz de la tierra y sigue en busca de una suplente de asistente personal…


A las 15:00 decide apagar la tele y encender su Mac, tiene la firme intención de escribirle un correo al Dr. Ibarra para contarle muchas cosas que no le supo explicar unas noches atrás, pero se ha concentrado tanto en el asunto neoyorkino y en la búsqueda de retomar su nacionalidad estadounidense a costa de lo que sea, que ya las ha olvidado, así que mejor decide apagarla para poder seguir enojándose con el mundo sin ser interrumpido, cubriéndose de pies a cabeza con un par de gruesas frazadas para tratar de mitigar el invernal aire helado que se arremolina bajo su cama.


María, en cambio, llegó a su departamento que se encuentra a media distancia entre el de la Dra. Garza y el del Lic. Lomelí. Ella entra en su recámara sin percatarse de la hora que es. Se recuesta, pues es cansado caminar al lado de un amigo como el suyo, y descubre que sus pies están helados y tensos; supone que se trata de que caminó mucho, aunque en el fondo, ella sabe que solo caminaron en el tianguis unas cuantas cuadras. Se resiste a creer que caminar al lado de ese hombre, le confiera peso extra a su cuerpo. Se resiste a creer que sus pies se congelaron por su sola presencia. Incluso recuerda lo insípido de sus gorditas y tacos, pero tampoco acepta que sea culpa de él.


Lo único que en ese momento quisiera, es darse ella misma un masaje con un aceite aromático que compró hace unos meses para ese tipo de ocasiones, pero entonces recuerda con tristeza que ya no le pertenece, y lo que además no sabe, es que ni siquiera está donde supone. Ese aceite se encuentra en ese preciso momento en Monterrey. En una ocasión María se lo regaló a su amigo. Su amigo, quien vivía tenso por circunstancias del trabajo, se lo daba a su entonces novio para que le hiciera deliciosos y curativos masajes con él, y en el último de los viajes a la sultana del norte, lo dejó olvidado. La promesa era que el regio lo traería consigo en la siguiente visita, pero ésta nunca llegó, así que el aceite de nacionalidad tapatía fue adoptado por el regio.


María, quien sigue sin saber la hora, y sin importarle ya ni el dolor ni el frío en sus pies, decide tomar una siesta para no pensar y para no culpar a nadie de su malestar.


A las 14:30 Marco está en el sillón de la sala del apartamento en P. Neruda y Nueva Escocia. Por la ventana, donde de momento no hay franceses a la vista, contempla una Guadalajara cálida con un sol que brilla e ilumina a todos sus habitantes; una Guadalajara llena de lugares hermosos, creados por y para unos habitantes que tienen sed de cosas nuevas, diferentes y bonitas; una Guadalajara que promete y otorga mucho a aquellos hijos suyos que creen en ella; una Guadalajara que tiene un clima excepcional por su situación geográfica envidiable, que hace que cualquier árbol crezca demasiado.


A las 15:00 regresa a su computadora, dispuesto a escribirle un correo al joven Lomelí, con la finalidad de hacerle saber lo bien que se encontraba ahora y lo duro que había sido superar todas las pruebas, y aunque el perdón no pedido ha sido ya concedido, descubre que no tiene ninguna necesidad de interrumpir el viaje sin rumbo del tapatío a quien tanto quiso; ésta vez lo dejaría irse a la deriva en su nave en llamas, viéndolo alejarse desde la playa serena y tranquila en la que ahora se encontraba y que tanto esfuerzo le costó encontrar. Apaga su laptop y confabula telefónicamente con su nueva amiga Sonia su partida de la ciudad.



Escena 14



Con maleta en mano y acompañado de la Señorita Zomosa, se encuentra caminando por la terminal aérea de Guadalajara listo para documentar equipaje. Se despiden justo enfrente de aquel kiosco de revistas. Marco continúa caminando por el nuevo laberinto del aeropuerto recordando todo lo que ha ocurrido en su viaje. Se interrumpe el recuerdo al llegar a la sala 9, de donde saldrá su avión. Odia los domingos, son la antesala a los lunes, pero ésta vez solo lo odia porque está muy cansado y quisiera ya estar en su cama regia durmiendo.



El avión aterriza con 20 minutos de retraso en la sultana del norte a una temperatura de 20 grados. Dos viejos amigos, Roy e Ileana, son quienes ésta vez pasan por él y lo llevan a cenar para posteriormente llevarlo a casa.


Vaya viaje! Cuantas emociones! Como está muy cansado y ya se hace tarde, acuerda consigo mismo desempacar hasta el día siguiente. Mientras se desviste y se pone alguna pijama, algo en los portarretratos del buró junto a su cama le llama la atención; descubre, sin querer, que uno de ellos aún esconde bajo la foto de su amiga Gabriela Villarreal una foto de Saúl. No se alarma, no se asusta, no se entristece, solo confirma que aún se encuentra sacándolo de su vida, es un proceso y no un acto de magia instantánea, así que lo saca de ese portarretratos y lo guarda junto a otras fotos de él en el gran baúl de los recuerdos, en donde algún día seguramente muy lejano, lo volverá a encontrar y recordará cada uno de los capítulos de su vida en que lo tuvo de coprotagonista y todo estará bien.

Al fin concilia un sueño reparador, es el premio a todo el esfuerzo realizado en los últimos días, se lo tiene muy bien merecido. Al mismo tiempo, un joven capitalino que radica en Guadalajara derrocha el único talento con el que cuenta escribiendo sus fábulas de ensueño en su blog, consiguiendo con su imaginación vivir a través de la vida de los demás. Simultáneamente, su comadre, la Señorita “S” Limantur, hace vibrar nuevamente a su nuevo joven amante en su departamento en Brooklyn justo antes de ser interrumpidos por el psicópata Tigre de Santa Julia, mientras Miguel Rodarte bebe un delicioso y muy cargado Cosmos en el Kyo de Monterrey, Antonio Laguna y Caleb Torres ven su programa favorito antes de dormir en su nuevo departamento en la capital mexicana y Jesús Mario compra un café americano grande en el Seven Eleven de Pablo Cassals y Manuel Acuña y regresa a su departamento en donde una noche fresca de hace poco mas de medio año se conocieron el regio y el tapatío.


Así como el sol se puso para darle paso a la noche, también la luna le abrirá paso a la mañana muy pronto, para que regrese el sol a la vida de Marco. Aún siendo de noche en su vida, la luz (de la luna) jamás lo ha dejado, y la promesa de un nuevo sol naciente está en el aire, susurrándole en el oído, seduciéndolo y convenciéndolo de que siga participando con singular alegría en la siguiente temporada.

Escenas 10 y 11




Escena 10


No hay nada como una siesta reparadora. Nuevamente en el departamento en Providencia de la Dra. Garza de la Garza y Garza, Marco duerme plácidamente hasta que su sueño es abruptamente interrumpido por el teléfono. Ésta ocasión se asegura de estar vestido apropiadamente para poder salir al recibidor a contestar sin tener que apenarse si los vecinos extranjeros están nuevamente frente a su ventana. Sonia, una simpatiquísima amiga tapatía de Diana estaba al teléfono, sustituyendo en amabilidades a otros paisanos de ella, que en alguna época fueron más allegados al regio de lo que ahora ella lo es. Le preguntó al regio si todo estaba bien, si se le ofrecía algo, dispuesta a ayudarle en lo que fuera en ese momento o en los que le quedara de estancia. Éste tipo de actitudes son las que hacen que en esa ciudad haya un clima cálido por las tardes, porque sus habitantes después de cierta hora y antes de otra tienden a ser muy tiernos y serviciales. Le hizo una atenta invitación a algún lugar en Chapalita que es muy del estilo de Quique, la comadre de Saúl que le confirió a Marco en alguno de sus relatos fantásticos, cualidades psicópatas, suicidas y homicidas. Le sobran motivos para no querer ir a ese lugar. También le ha contactado con un amigo médico, y en cualquier momento andaría por ahí para llevarlo a tomar un café.

Otro lugareño simpático y trabajador, pleno con lo que hace y orgulloso de la tierra que pisa y que lo vio nacer, es quien ahora lleva al regio al mismo café donde unos días antes tuviera un encuentro con su ex. Durante su charla, se descubre que éste médico, sin querer, es amigo del ex de toda la vida Saúl. Los simbolismos comienzan a fastidiar al regio, ya obtuvo demasiados en éste viaje. Suenan las campanas del templo frente al café en el que se encontraban y entonces entiende que ya sabe a quien avisar de que todo el mensaje ha sido entendido y que no tienen que haber mas señales en el camino para entender el rumbo que ahora ha de ser tomado. Dios es otro gran amigo del regio, siempre ha estado ahí para él aún cuando no se lo pedía.



Escena 11

La gran noche ha llegado. Los sábados son de fiesta y más cuando se está de visita y/o tienes visita. Marco se ha arreglado para la ocasión, se ha puesto un disfraz que siempre solía usar y que le sienta muy bien, se ha caracterizado de un regio sensual, leal, bueno y divertido pero con aires de intelectual y a todo eso le ha agregado un gran accesorio, una sonrisa perfecta Oscar de la Renta. Carlitos pasa por él en compañía de otro amigo, ambos se disfrazaron de unos tapatíos simpáticos y buena gente, de buen gusto y también se pusieron su mejor sonrisa para la noche.Ha sido llevado con otros amigos a un lugar hermoso; siente celos de no tener en sus tierras un lugar así o como los otros que ha conocido y como aquellos que sabe que aún no conoce.

El pronunciado escote de su camisa y las plateadas cruces hipnóticas que cuelgan de su cuello han capturado la atención de algunos en el lugar; él se siente bien por ello, hacía mucho que no tenía y disfrutaba de ese tipo de circunstancias, sin embargo, lo único que quiere en ese momento, es que Rasso le traiga otra XX Ambar. El disfraz, la sonrisa, el porte y la actitud del foráneo llaman la atención no solo a los desconocidos; del otro lado del bar se encuentra sentado Mauricio. Aquel amigo que había pasado al aeropuerto unos días antes para recoger a un Marco apesadumbrado y con los ojos aún hinchados por el intento de llanto, ahora veía desfilar por la pasarela del “Link” a alguien completamente distinto. Que pequeña es Guadalajara!; sin querer se han topado en ese lugar y se ponen de acuerdo para continuar la fiesta en algún otro sitio.

Por costumbre, cada sábado por la noche que había pisado la perla de occidente, terminaba en un lugar llamado Black Cherry, siempre tomado de la mano de Saúl y escoltado por los amigos de aquél tapatío. Marco sentía un especial afecto por ese lugar, donde por vez primera besara a la persona que sin querer amaría más delante. Es uno de los lugares de los que antes de salir de su casa en Monterrey, sentía la necesidad de despedirse. Pero sus plegarias han sido escuchadas ya, las campanas de aquel templo no habían repicado sin un fin en específico, y su amigo totipotente le había concedido la gracia de no tener que encontrarse con más simbolismos para cerrar su círculo.

Todo apunta ahora hacia otra dirección. El lugar al que se dirigirán está en una Guadalajara que el regio no conocía.



Aún en el bar al aire libre, Marco se encuentra rodeado de tapatíos amables y sonrientes, sinceros y atentos. Él y su escote primaveral comienzan a resentir el descenso de la temperatura, pero lo que el regio no entiende es el porque de la caída de la temperatura si en ese momento los tapatíos andan de una muy buena actitud. ¿Será acaso que Saúl está a la vuelta?. Ésta vez se conformará sin respuesta a sus dudas y seguirá disfrutando de la noche, haga el clima que haga.

Una gran velada, rodeado de gente linda y simpática. La presencia de la doble de Gloria Trevi reveló a todos en el lugar que había otro regio en el lugar.


Una fuerte ráfaga de aire helado se cuela nuevamente a través de la camisa del regio y esto produce nuevamente la duda en él.

Con el calor de las copas las mentes pueden confundirse, y la confusión puede llevar a la gente a cometer actos inapropiados. Con la idea de que quizá su exnovio estuviera en el mismo bar, motivo por el cual la temperatura seguía bajando, el regio le manda un mensaje de texto preguntándole su ubicación, mas no obtiene respuesta.

Se hace tarde, hay que regresar a casa. Ahora es Mauricio quien lo lleva a Providencia. Se despiden, pero no para siempre, hay que recordar lo de los lazos que crea el destino con algunas personas. Hay que dormir.