sábado, 9 de mayo de 2009

Capítulo CUATRO (El mago de Oz 4)

El Mago de Oz (final)

Una gran torre anaranjada con un láser verde en lo más alto de ella se lograba ver a muy poca distancia ya. Muy cerca de esa torre, uno de los símbolos de Ciudad Esmeralda, el palacio de hierro. Y no precisamente la tienda departamental, sino la morada del mago de Oz.


En otros tiempos, el palacio era más bien un complejo industrial que se dedicaba a la fundición de acero. Fue en gran parte responsable del crecimiento y auge de la ciudad. Ahora que Ciudad Esmeralda es tan pujante, estas ruinas fueron convertidas en hogar del habitante más ilustre de todo el reino: el Gran Mago de Oz.

Tanto era el camino que habían recorrido, que las canciones con las que veían divirtiéndose habían tenido que repetirse más de 3 ocasiones. Cualquiera que los hubiera escuchado cantar lo mismo y lo mismo, hubiera pensado que se trataba del elenco de Casa de Lola, que para mala suerte de Dorothy y Toto, no abriría esa semana.

Al fin llegaron al Horno 3, nombre con el que se conocía también al palacio del mago.

Y para no hacer el cuento más largo, el mago les entrevistó rápidamente, ya que Secretaría de Salud había prohibido el hacinamiento en lugares encerrados, pues la epidemia de gripa humana estaría en su apogeo.

-¿Qué desean?- replicó el gran mago con voz áspera y fuerte.-No tengo todo el tiempo del mundo, así que hablen rápido y con calma a la vez, fuerte pero sin gritar.-

-Queremos que nos ayudes, oh! Gran mago- tomó la iniciativa la pequeña Dorothy. –Mis amigos han marchado conmigo hasta aquí pues quieren que les concedas un CORAZÓN, CORAJE e INTELIGENCIA (mientras señalaba con su dedo al hombre de hojalata, a la leona cobarde y al espantapájaros respectivamente). Por otra parte, Toto y yo queremos que nos ayudes a regresar al De Efe, que es de donde hemos venido y no sabemos como regresar.-

En cualquier otro momento, el mago hubiese seguido la trama del libro original, pero dadas las circunstancias, y tomando en cuenta los hermosos Valentino rojos de Dorothy, decidió resolverles su asunto de ipso facto.

-No se hagan goeyes. Tú, leona, eres mas valiente de lo que muchos quisieran ser, no me digas que fue sin querer que lograste irte a hacer lo que sea que estás haciendo a Barcelona. Tú, espantapájaros, siempre sabes qué hacer y qué decir, encuentras la mejor manera de alentar a tus amigos y además siempre fuiste un ñoñazo, no te hagas. Y tú, hombre de hojalata, claro que tienes corazón, si sientes que hay vacío en tu pecho, es porque así es, está listo para llenarse de quien merezca estar dentro de él.-

Dicho esto, los tres se quedaron pasmados analizando las sabias palabras del sabio mago.

-En cuanto a ustedes, Toto y Dorotea, tengo la solución aquí en mis manos… un par de boletos de Interjet, vuelo directo a la capital mexicana. Todo lo que tienes que hacer, Dorothy, es tomarlos, luego abrazar fuertemente a Toto y chocar tus talones calzados con esos preciosos zapatitos rojos mientras repites: Viva México!, viva México!, viva México!. Pero mi recomendación es que primero se den una que otra ida al antro antes de partir, porque Cd Esmeralda es EL LUGAR.-

-Gracias querido mago!- gritaron al unísono los 5.

El mago les pidió que se fueran y que deshecharan los cubrebocas que les habían sido otorgados al entrar al palacio, en el cesto de residuos peligrosos biológico-infecciosos que se encontraba justo a la salida. Como siempre, Roy el mago, despidió a su visita de una manera muy educada, pues sus modales los aprendió de la crema y nata de la sociedad de la ciudad que lo vio nacer algunos años atrás, antes de mudarse a Oz.

Felices los 5, salieron de antro con otros amigos; el mago inclusive los acompañó, hasta el hada buena del norte estuvo con ellos a veces.


Y todo cuento llega a su final, así que Dorothy y Toto se despidieron de sus nuevos amigos. Con maleta y pases de abordar en mano, Zapatillas super cool a sus pies y con muchas ganas de volver a su tierra. Dorothy abrazó fuertemente a Toto mientras se subía a su avión y chocaba los talones repitiendo tres veces en voz alta las palabras que le dijo el mago.

La leona volvió a Barcelona, el mago tuvo muchísimo trabajo que hacer, la bruja buena del norte enfermó de causas distintas a la epidemia, el espantapájaros espantó pájaras pa’ siempre y el hombre de hojalata volvió a lo suyo también; después de todo, hasta los protagonistas de los mas encantadores cuentos de hadas, llevan o tratan de llevar vidas “normales”.


(Karla "La leona cobarde", Gualy Mu "El espantapájaros", Marky "El hombre de ojalata", Dan "El hada BUENA del norte", Richi "Dorthy" y Marks "Toto")

El Fin... o mas bien... Al FiN jajaja

2 comentarios:

  1. No podias darle mejor toque a tu final... ahhhh pero hasta parece que veo frente a mi la Ciudad Esmeralda... muy bueno... Y saludame a la Dorotea y al Toto... digo, ya andan por mis rumbos... Ahh por cierto, ahi ando aplicando la receta que me dijiste que checara... buena, muy buena... XD

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  2. ¡Hey!

    Gracias por postear.

    Ya que andamos por éstos trotes, te dejo mi correo:

    prada_theone@msn.com

    A ver si podemos coincidir en el mensajero.

    ¡Bonita tarde!

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